jueves, 30 de junio de 2011

Tragicomedia

De risas inoportunas, llantos que valen la pena, cárceles de amargura, palabras que son cadenas. ¿Por qué no cumples tu condena de noches en vela? Que yo soy tu trena, si tú eres mi novela yo soy tu tragicomedia.Y si tengo que morirme que me muera en primavera pa' poder echar raices y vivir siempre a tu vera.Y si tienes que marcharte, llévame en una maleta; yo prometo no pesarte, tú procura no perderla.

Y mi casa vuelve a arder con todos mis trastos dentro, todos mis recuerdos, todas mis ilusiones ¡Toda mi vida,  vacía de sensaciones! Y aquí se está cayendo el cielo, no tengo a dónde ir, me duermo en cada esquina, estan hechas para mí. Ahora no te reconozco no me acuerdo, no sé, lo siento no puedo recordarlo todo...

lunes, 27 de junio de 2011

Despacio, amor, no corras
hay pausa y publicidad.
Romance en 625 líneas,
pasión en sobre individual.

Verbo amar pluscuamperfecto amplificado
busca un sitio en este mercado.
Novios de cartón piedra
besos programados en la agenda.

Lágrimas con mando, te quiero en papel,
Sintoniza el dolor de un romance sin piel.






Protegeme con tu mar de sales y corales, pintame el significado de amor en acuarelas, en el pecho, en el centro de mi pobre, enamorado, corazón. Apaga la radio mientras bailamos al son de la ignorancia, cierra tus ojos y situate de cara a la pared, allí donde este la espada estarán mis labios enmarcados.

El viento se puede encargar de acarrear nuestras penas, de mientras nosotros podemos volver a ser libres, podemos regodearnos entre nuestras cadenas, podemos volar en esta jaula dorada. Dime que sí, solo esta vez, necesito que me des tus alas... aunque no pueda volar, necesito sentir tu calor. ¿No quieres quedarte conmigo? 

Ojalá pudieras estar aquí, sentarte en esas cómodas butacas del cine, tal vez podría ser el escenario... incluso podría poner la historia, podría poner mi alma de protagonista. Quizás así entenderías cuanto te quiero.

domingo, 19 de junio de 2011

Soneto XLV - Pablo Neruda




No estés lejos de mí un solo día, porque cómo,
porque, no sé decirlo, es largo el día,
y te estaré esperando como en las estaciones
cuando en alguna parte se durmieron los trenes.

No te vayas por una hora porque entonces
en esa hora se juntan las gotas del desvelo
y tal vez todo el humo que anda buscando casa
venga a matar aún mi corazón perdido.

Ay que no se quebrante tu silueta en la arena,
ay que no vuelen tus párpados en la ausencia:
no te vayas por un minuto, bienamada,

porque en ese minuto te habrás ido tan lejos
que yo cruzaré toda la tierra preguntando
si volverás o si me dejarás muriendo.

miércoles, 15 de junio de 2011

Lo siento.

Sólo el dolor es el rey eterno de la tierra, y la suerte da con la siniestra y arrebata con la diestra.





















Y tú, que presumes de haber sujetado mi mano siempre cuando solo has sabido dejarme caer. Tú, que dices que no mereces lo que el tiempo ha preparado para ti, con tu ayuda y tesón. Ahora pides misericórdia, me miras con ojos llorosos, me señalas con el dedo, me destrozas hasta que yo vuelvo a ser la misma idiota culpable de siempre. 

He intentado salvarte miles y millones de veces, cada día de mi vida tú has sido mi tesoro, mi recuerdo y mi preocupación constante, aunque me rompieras por dentro como si todo fuese de cristal. Ahora ya ni un abrazo parece darte calor, ni tan solo mis lamentos más profundos ahora irradiando soledad, ni mis gritos más ahogados parecen hacerte escuchar. 

No sé quien eres, no sé qué es verdad, no comprendo el porqué de todo esto. Nunca te has dignado a darme una explicación, nunca me has contado nada sobre ti... y de mientras yo te voy regalando mi alma segundo a segundo. Sabes que mi vida te pertenece, aunque me haga la dura ante ti, aunque a veces me asemeje al mármol más frío.

Vas a ser, para siempre, mi espina. Me ataste a ti desde el primer segundo de mi vida, esa vida que tú me diste. Y me odio por desear no haber nacido, me odio por pensar que me odias, me odio por hacerte pensar que te odio. Siempre, y te lo puedo jurar, siempre serás la única... por mucho daño que me puedas hacer.

domingo, 12 de junio de 2011

Soneto III - Pablo Neruda

Áspero amor, violeta coronada de espinas,
matorral entre tantas pasiones erizado,
lanza de los dolores, corola de la cólera,
por qué caminos y cómo te dirigiste a mi alma?
Por qué precipitaste tu fuego doloroso,
de pronto, entre las hojas frías de mi camino?
Quién te enseñó los pasos que hasta mí te llevaron?
Qué flor, qué piedra, qué humo mostraron mi morada?
Lo cierto es que tembló la noche pavorosa,
el alba llenó todas las copas con su vino
y el sol estableció su presencia celeste,
mientras que el cruel amor me cercaba sin tregua
hasta que lacerándome con espadas y espinas
abrió en mi corazón un camino quemante.