viernes, 17 de agosto de 2012

To the moon and back, and again, and again...

Te quiero, aquí y ahora, como siempre, como nunca, como cada vez que me enamoro de ti, como cada día. Te echo de menos, y echo de menos que me digas que me echas de menos, que a veces (muy pocas veces), por sorpresa, me digas que me quieres y que te gusta levantarte a mi lado por las mañanas (y cientos de veces en la madrugada). Y echo de menos sentir como desaparecen todos esos sentimientos azules una vez cierro la puerta y solo existimos tú y yo, y el tiempo que salta frenético contando hasta nuestro último segundo abrazados... hasta el siguiente.

Y te quiero, ya lo sabes, porque eres así, como tú eres, con tus ojos, y tu sonrisa y tu manera de hacer las cosas, siempre a tu manera. Y no lo sabes, pero me gusta cuando te quedas mirándome y te pregunto porqué y no me sabes contestar, me gusta cuando apoyo mi cabeza en tu hombro sin decir nada y me das un pequeño beso en el pelo, y me gusta cuando me pides que te abrace o que te acaricie, porque me siento importante, porque me gustas.

Porque siempre tengo ganas de ti y que me maten el día que no sea así, porque entonces, entonces todo perderá su color y... sí, quizás venga otro amanecer con diferentes colores, pero ya serán otros ¿entiendes? y qué le vamos a hacer, yo soy así, a mi me gustan tus colores, tus olas, tu sol y todos los días del año son diferentes contigo y a mi me gusta así, ya lo sabes y si no, ya lo descubrirás.

Aún no te he dicho lo que odio de ti, es solo una cosa, solo una pequeña tontería... pero la odio. No me gusta cuando te enfadas y utilizas la indiferencia para protegerte. Y me ignoras, no me hablas ni me miras, no existo en ese momento en ningún lugar. Y te mataría, te lo prometo... pero cuando me quiero enfadar ya me estás haciendo una mueca de esas tan graciosas, y me jodes los planes, porque te quiero, incluso cuando te odio.

A ti, aquí y ahora, como siempre, como nunca, como cada vez que me enamoro de ti, como cada día.




viernes, 10 de agosto de 2012

Más

La mayoría de los días no dejan a penas un recuerdo perdurable en la memoria, a penas significan algo en el transcurso de una vida. Pasa uno detrás del otro, ayer como hoy y mañana seguramente como hoy y como ayer, y como todos los putos días de tu vida.

Pero a veces llega ese 5 de Julio o ese extraño 4 de Noviembre y no te da tiempo de saberlo, pero en el fondo te das cuenta de que todo va a cambiar, y ya ha cambiado. En un momento todo se vuelve más intenso que el primer orgasmo, que una discusión ganada, un chiste acertado, el olor a ropa limpia que te sorprende desde alguna ventana, un logro después de cientos de intentos, un chute de heroína, coca, speed, LSD, más que la sensación de tu primera borrachera, que tu primer porro de marihuana, más que tu primer concierto, más que tu canción favorita a toda hostia mientras vas a doscientos en un coche, más que pegarse con la tocapelotas de tu clase, mejor que todas las mejores locuras que puedas imaginar hacer, juntas, todo eso junto no tiene ni punto de comparación.

Mucho más que todo eso, es un momento de luz intensa, tu corazón se acelera, se sale del pecho, todo desaparece por un instante, vuelas, te sientes reina del universo entero y después, caos. Todo se vuelve nuevo, te acojonas, piensas que ha sido sólo un momento y... fíjate, a veces toda tu vida se resume en un simple momento de luz cegadora que revuelve tu habitación, tu cabeza, tu corazón. Todo lo que sentías y pensabas ahora ya no está, una libreta nueva que se llena de imágenes, garabatos y frases absurdas a una velocidad espantosa y... ¡mierda! no quiero que se acabe, joder... y cuando menos te lo esperas, llega otra a tus manos, mucho más grande, tanto que no sabes dónde acaba, así que no puedes preocuparte, ¿verdad?

¿Y todo esto qué coño significa? ¿Qué diablos es toda esta mierda? ¿El destino, la casualidad, la suerte, acción y reacción? ¡Esto es la vida! Impredecible toda ella, maravillosa y horrenda, preguntas y muy pocas respuestas, frenesí, un golpe seco, alucinaciones, sueños y, al final, nada. A penas recuerdos perdurables en la memoria, a penas sabes quién eres, qué ha pasado... te preguntas y te sientes estúpida, ríes, te ríes de ti misma y piensas: ¡a tomar por culo! Esto es vivir, es la vida, es lo que tú desees que sea.












martes, 7 de agosto de 2012

Somos instantes

Aprendí a lo largo del tiempo que nuestra existencia, como bien dijo V.Nabokov, no es más que un cortocircuito de luz entre dos eternidades de oscuridad. Que la clave de la vida, como dicen las sabias palabras de A.Schnitzler, es saber aprovechar el momento adecuado. Que en asuntos de amor, y J.Benavente tenía razón, los locos son los que tienen más experiencia, pues de amor no le preguntes nunca a los cuerdos, los cuerdos aman cuerdamente, que es como no haber amado nunca. Y que, por supuesto remitiéndome a las palabras de Esopo, las palabras que no van seguidas de hechos, no valen nada.

Porque al final, si quieres ser grande,  primero debes empezar por ser pequeño. Y eso significa aprender de la cara dura de la vida, significa aprender a amar todo aquello que la tierra nos ofrece a pesar de vivir en una sociedad tan horrenda y, significa, por encima de todo, mantener la fe en un mundo justo y libre, luchar, encontrar nuestra verdad, nuestro camino y seguir, andar hasta desfallecer, hasta ser por fin grandes, grandes luchadores.