Cuando creces entiendes porqué Peter Pan voló hacia el país de Nunca Jamás con los niños perdidos, sin embargo, cuando creces antes de tiempo, la infancia y toda esa magia desaparece, vuela hacia quién sabe dónde llevándose ese espíritu inocente que nunca llegará a nacer.
Ni los cuentos de hadas, ni el Ratoncito Pérez ni el puto Papá Noel existían para mí. Aunque me esforcé cada día, no pude mirar el mundo como lo mira un niño porque es de cajón, diría yo, que un niño con heridas en el alma ya no es un niño.
¿Pero de qué sirve ahora pensar en ello? el pasado se queda en el pasado y sigues adelante. Sigues, claro que lo haces, pero ya nada es lo mismo, por culpa de la puta sociedad, del egoísmo del ser humano, por toda la miseria, por todo y por nada al fin y al cabo ¿A quién le voy a echar las culpas ahora, a estas alturas? Da igual, no importa.
Solo sé que, aún ahora, intento ser niña de vez en cuando, no sé si en busca de la felicidad perdida, no sé si en busca de recuerdos falsos que llenen el vacío y el dolor, no sé porqué, pero a veces lo intento... y la realidad se vuelve aún más dura y estricta, quién sabe porqué. La vida te enseña muchas cosas, y aprendes, por todos los santos, claro que aprendes... y supongo que una de las lecciones más importantes que he aprendido, muy a mi pesar, es esta: nunca mires atrás.
Ni los cuentos de hadas, ni el Ratoncito Pérez ni el puto Papá Noel existían para mí. Aunque me esforcé cada día, no pude mirar el mundo como lo mira un niño porque es de cajón, diría yo, que un niño con heridas en el alma ya no es un niño.
¿Pero de qué sirve ahora pensar en ello? el pasado se queda en el pasado y sigues adelante. Sigues, claro que lo haces, pero ya nada es lo mismo, por culpa de la puta sociedad, del egoísmo del ser humano, por toda la miseria, por todo y por nada al fin y al cabo ¿A quién le voy a echar las culpas ahora, a estas alturas? Da igual, no importa.
Solo sé que, aún ahora, intento ser niña de vez en cuando, no sé si en busca de la felicidad perdida, no sé si en busca de recuerdos falsos que llenen el vacío y el dolor, no sé porqué, pero a veces lo intento... y la realidad se vuelve aún más dura y estricta, quién sabe porqué. La vida te enseña muchas cosas, y aprendes, por todos los santos, claro que aprendes... y supongo que una de las lecciones más importantes que he aprendido, muy a mi pesar, es esta: nunca mires atrás.

