Un pequeño y tímido paso se halla entre resistir y desesperar, a penas un suspiro entre dos mundos completamente distintos. Una lucha continua, siempre tambaleándonos entre caer y permanecer de pie, agarrados a un clavo ardiendo y controlando el impulso de mirar hacia abajo. Un pulso constante entre la vida y la muerte, nunca queremos el punto medio, o todo o nada, y qué curioso que al final siempre acabamos muriendo en vida.
