martes, 7 de agosto de 2012

Somos instantes

Aprendí a lo largo del tiempo que nuestra existencia, como bien dijo V.Nabokov, no es más que un cortocircuito de luz entre dos eternidades de oscuridad. Que la clave de la vida, como dicen las sabias palabras de A.Schnitzler, es saber aprovechar el momento adecuado. Que en asuntos de amor, y J.Benavente tenía razón, los locos son los que tienen más experiencia, pues de amor no le preguntes nunca a los cuerdos, los cuerdos aman cuerdamente, que es como no haber amado nunca. Y que, por supuesto remitiéndome a las palabras de Esopo, las palabras que no van seguidas de hechos, no valen nada.

Porque al final, si quieres ser grande,  primero debes empezar por ser pequeño. Y eso significa aprender de la cara dura de la vida, significa aprender a amar todo aquello que la tierra nos ofrece a pesar de vivir en una sociedad tan horrenda y, significa, por encima de todo, mantener la fe en un mundo justo y libre, luchar, encontrar nuestra verdad, nuestro camino y seguir, andar hasta desfallecer, hasta ser por fin grandes, grandes luchadores.



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