Ya me he descontado de las veces que he liado los cigarros del revés, las veces que me quedé sin papel, sin boquillas, sin mecheros, sin piedras, sin cerillas, sin ganas de esperar. Esperando me he dado cuenta de que la vida duele incluso en las sonrisas, se te clava en las costillas esperando una señal, un latido mal calculado, un trago de más. Me he dado cuenta, muy a mi pesar, que el amor hace promesas que nunca cumple y va contando los días que faltan para el nunca jamás.
En la boca un sabor a metal, el crujir de las ojeras sobre la almohada, harta de llantos, de besos, de saliva y de sudor. Otra noche más a solas, esperando, olvidando, inventando yo las excusas, rebuscando entre los sueños para entretener mi ansiedad. Si ya casi es lunes, y vuelta a empezar. Que hijo de puta el tiempo, que no se para a mirar si necesitas un respiro, un segundo de sus manos, un momento para gritar. Tic tac, tic tac...
Las calles eternas y las mentes vacías. Mi alma reclama ya la paz, una tregua, un descanso en este ocaso de preguntas sin respuesta, de ahora, de ayer, de mañana. Para el carro, que me quiero bajar. Estoy harta de palabras que son oasis, que te rompen la esperanza poco a poco. De no encontrar mi lugar, de echar de menos tus abrazos y por orgullo no pedirlos, de no verte en un mes, de llorar, de la indiferencia, de la gente, de la soledad, de la destrucción.
Tele, dieta, vozka, cocaína, un poco de la Juana, y a dormir que ya es casi lunes y dentro de poco navidad. Que no aprendemos de lo que sufrimos en nuestra propia piel, menos de la historia o de los cuentos de los viejos.
Rómpeme, arráncame, duéleme, pero no me ignores que ya tengo bastante con este mundo, con el pasado, con el presente.
En la boca un sabor a metal, el crujir de las ojeras sobre la almohada, harta de llantos, de besos, de saliva y de sudor. Otra noche más a solas, esperando, olvidando, inventando yo las excusas, rebuscando entre los sueños para entretener mi ansiedad. Si ya casi es lunes, y vuelta a empezar. Que hijo de puta el tiempo, que no se para a mirar si necesitas un respiro, un segundo de sus manos, un momento para gritar. Tic tac, tic tac...
Las calles eternas y las mentes vacías. Mi alma reclama ya la paz, una tregua, un descanso en este ocaso de preguntas sin respuesta, de ahora, de ayer, de mañana. Para el carro, que me quiero bajar. Estoy harta de palabras que son oasis, que te rompen la esperanza poco a poco. De no encontrar mi lugar, de echar de menos tus abrazos y por orgullo no pedirlos, de no verte en un mes, de llorar, de la indiferencia, de la gente, de la soledad, de la destrucción.
Tele, dieta, vozka, cocaína, un poco de la Juana, y a dormir que ya es casi lunes y dentro de poco navidad. Que no aprendemos de lo que sufrimos en nuestra propia piel, menos de la historia o de los cuentos de los viejos.
Rómpeme, arráncame, duéleme, pero no me ignores que ya tengo bastante con este mundo, con el pasado, con el presente.

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