Soledad que te pegas a mi alma
en la dulce soledad de este campo de otoño.
No hay momentos de sosiego.
Rebeldía pura de amores sin amores.
Ilusiones puras y puros conformismos
intentando levantar el espíritu nostálgico
de querer estar contigo y nunca estarlo.
de querer estar contigo y nunca estarlo.
Soledad de amores triste y pura,
soledad de amores y locura.
soledad de amores y locura.
No me des más esperanzas: sé que todo son mentiras;
sacos llenos de agujeros para guardar alegrías.
sacos llenos de agujeros para guardar alegrías.
Y que la pena se pega en mis entrañas, me ata y me trepa, cómo puro alcohol rasgándo mis pulmones. Este caos que me atrapa, que mis pensamientos desata, que mis sentimientos eriza. Y esta nada que me ahoga el alma, que me come por dentro todas las fuerzas. Esposada a mi soledad, casada con este sentimiento muerto de no ser nada, de no saber de dónde vengo y dónde voy.
Lluvia, y lluvia y más llanto. Que todo se deshace ahí fuera, que nada encaja y todo choca contra las paredes de mi calma. Locura perdida en sus cantos de sirena, y sirenas sin cola enganchadas al pegamento. Qué mundo más loco, qué sentimiento más triste ¿Qué somos, a dónde vamos?
Y qué tal si me pierdo en otro lugar, que me voy, que no me ates, que quiero ser libre y volar. Volar, reconstruir, olvidar, y recordar que moriré. Que me beberé mis dolores y me fumaré todos los amores. Y quemarme en el mar de mis dudas, en esos charcos de agonía y estúpida tristeza. ¡Que me ates, que me sueltes, que me dejes libre en mi jaula de arena!
Y ser y ser y no ser y volver a nacer.
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