Cuando menos te lo esperas, PAM, otra vez esa sensación de soledad y
odio a ti misma. Sin llamar, sin pedir permiso, entra y te inunda sin
que puedas pararla. A veces me pregunto qué sentido tiene todo esto,
aguantar día tras día la misma mierda sin encontrar nada que te haga
sonreír al menos un segundo cada veinticuatro horas. Monotonía,
melancolía, rábia, y seguir, seguir caminando... De mientras, todo el peso en tus espaldas, el tiempo va pasando, pasos cortos, sin aliento. Y qué más da, hoy es un mal día.
domingo, 29 de julio de 2012
sábado, 14 de julio de 2012
Transatlanticism
La verdad duele, a veces tanto que la única manera de evitarla es salir corriendo para no escucharla. Huyes y vuelves a tu puto mundo irreal, lejos de todo. Huyes para emborracharte de dolor. Porque cuando el noventa y cinco por ciento de tu vida ha consistido en eso no sabes refugiarte en otra cosa, no conoces otro hogar, no hay nada más cálido que el dolor recalentado una y otra vez en tu burbuja invisible. Eres un alcohólico, ebrio de soledad y lagrimas, de pensamientos fatuos que se pierden en el infinito del cielo de tu cueva.
Puedes convertirlo todo en caras tristes y misericordia, tienes la suprema capacidad de transformarte en un espíritu roto e inmutable que no deja nada a su paso. Porque con el miedo el mundo se vuelve gris, y no hay nada más triste ni más cómodo que cerrar los ojos y abrazarte las piernas para hundirte aún más en la miseria. Eso es, miedo a la vida, a no ser suficiente, a arriesgarte demasiado o demasiado poco, a cagarla constantemente, miedo a todo, miedo sin más. Depresión, inseguridad, recuerdos. Una vida llena de mierda.
Y cómo no, todo tiene su final. En la vida no existen bucles ni los círculos viciosos que duren eternamente, no hay vacíos que de la nada vomiten electricidad. El contenido y el continente, como el ying y el yang, cuando el vaso se colma de realidades la verdad explota. No es hasta ese preciso instante, cuando el líquido espeso del miedo llega a inundar no solo tu alma sino la de los que te rodean también, cuando todo se llena de proa a popa de miedo y desesperación... no es hasta entonces que despiertas del sueño eterno.
A veces el único remedio para la enfermedad es la rendición sin redenciones. Rendirme, con todo lo que eso conlleva, y volver a empezar. Olvidarme de esperar cuando ya estoy esperando, olvidarme de intentar abarcar todo el mundo con la mirada, olvidarme del miedo. Ahora ya no me queda nada, no tengo más remedio... así que ven aquí bastardo, mundo bastardo, ven porque voy a seguir derrotándote cada día hasta el último de mi vida.
Puedes convertirlo todo en caras tristes y misericordia, tienes la suprema capacidad de transformarte en un espíritu roto e inmutable que no deja nada a su paso. Porque con el miedo el mundo se vuelve gris, y no hay nada más triste ni más cómodo que cerrar los ojos y abrazarte las piernas para hundirte aún más en la miseria. Eso es, miedo a la vida, a no ser suficiente, a arriesgarte demasiado o demasiado poco, a cagarla constantemente, miedo a todo, miedo sin más. Depresión, inseguridad, recuerdos. Una vida llena de mierda.
Y cómo no, todo tiene su final. En la vida no existen bucles ni los círculos viciosos que duren eternamente, no hay vacíos que de la nada vomiten electricidad. El contenido y el continente, como el ying y el yang, cuando el vaso se colma de realidades la verdad explota. No es hasta ese preciso instante, cuando el líquido espeso del miedo llega a inundar no solo tu alma sino la de los que te rodean también, cuando todo se llena de proa a popa de miedo y desesperación... no es hasta entonces que despiertas del sueño eterno.
A veces el único remedio para la enfermedad es la rendición sin redenciones. Rendirme, con todo lo que eso conlleva, y volver a empezar. Olvidarme de esperar cuando ya estoy esperando, olvidarme de intentar abarcar todo el mundo con la mirada, olvidarme del miedo. Ahora ya no me queda nada, no tengo más remedio... así que ven aquí bastardo, mundo bastardo, ven porque voy a seguir derrotándote cada día hasta el último de mi vida.
sábado, 7 de julio de 2012
Back to black
Peus a terra, molt avall, mirada fixa cap endavant i caminar. No parar mai de lluitar, aixecar-se tots els cops que facin falta, esperança amunt, al cel, somriure de punta a punta. Una persona no neix forta, es fa forta a base de caure, però senyors i senyores, a vegades és difícil aixecar-se... No se què espereu de mi, criticar a l'altre si no hi ets al mateix pou és d'una completa i fastigosa supèrbia que demostra al seu torn la ignorància i la falta d'humanitat d'aquest maleït planeta.
A vegades m'agradaria ser una persona alegre i sociable, però no serveix de res intentar-ho tants cops quan has nascut detestant el món que t'envolta. Em paro moltes vegades a pensar com seria tot si la meva vida no hagués sigut la que és, si jo pogués realment canviar la meva tendència a la solitud i la foscor. Si al menys pogués sentir-me viva... si al menys pogués parar d'odiar-me.
A vegades m'agradaria ser una persona alegre i sociable, però no serveix de res intentar-ho tants cops quan has nascut detestant el món que t'envolta. Em paro moltes vegades a pensar com seria tot si la meva vida no hagués sigut la que és, si jo pogués realment canviar la meva tendència a la solitud i la foscor. Si al menys pogués sentir-me viva... si al menys pogués parar d'odiar-me.
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