jueves, 26 de diciembre de 2013

Un piti, que esto es una mierda.

Es difícil a veces aceptar la verdad, siempre oculta bajo la fe rota y la cobardía de haber de romperte el alma y leerte a ti mismo entre líneas de absurda realidad. Porque a veces aceptar la verdad significa poner en duda la propia existencia y la de los demás, y eso es una encrucijada entre el amor y el remordimiento. Te quedas desnudo ante ti mismo y un mar de dudas que te muerden y te revuelven las entrañas, te entregas a la posibilidad de que nada tenga sentido, de que nunca lo haya tenido y de que quizás nunca lo tenga. Y esta puta ansiedad que me pica los sesos, un cigarro por favor.

Pides una señal que te muestre el camino, una pizca de esperanza que te ayude a salir. Deseas con todas tus fuerzas que algo cobre sentido y piensas: Joder, al final el más tonto es el más feliz, y sino se lo tiene muy callado. Si te paras a mirar un poco, solo ves dolor y un poco de amor intentando abrazar un saco de clavos ardiendo. Y te hundes, otro cigarro.

Te comes la cabeza, la masticas, la trituras pero nunca acaba de pasar, ni con pan ni con agua. Así que decides dejárselo todo al tiempo, y al viento, y que le den. Pero... se trata de aceptar la verdad, ¿no? de tener los pies en suelo firme, o la cabeza en las nubes, qué más da ya.

Vaya, pues otro piti que esto es una mierda. Tiempo al tiempo y el viento que decida.










miércoles, 5 de junio de 2013

Disenchanted

Tengo la sensación de que todo se desvanecerá cuando intente volver, que todo se desmoronará cuando llegue y que ni mis lágrimas serán suficientes para ahogar todo el dolor. Los recuerdos llegan siempre chocando unos contra otros, llegan en manada para cazar... están muertos de hambre, pero para cuando te das cuenta ya los has alimentado lo suficiente como para que resten satisfechos en tu corazón, pesados hasta el punto en que les falta el aliento. Cuando saben que ya han vuelto a abrir la herida entonces huyen, asustados por la inminente explosión de sentimientos que vuelven a hacer lo mismo, que vuelven para dejarte con un agridulce gusto a pasado.

Ya sea el destino o la casualidad, decides hacer un nudo en todos aquellos cabos sueltos que jamás deberían haber quedado así... abandonados. Lo hicieras por resentimiento o por miedo, ahora ya nada importa, lo único que puedes hacer es intentar enmendar tu error y hacerlo lo mejor posible. El tiempo no cura si no has aprendido nada del dolor, las heridas permanecen abiertas mientras tu, en lo más hondo de tu alma, sepas que puedes calmarlas antes de que cicatricen con toda la amargura dentro.

Los fantasmas del pasado no son más que piedras del camino que evitamos en vez de superar en aquel momento y que, tarde o temprano, vuelven para cumplir su cometido. La felicidad verdadera no existe si no viene derivada del propio sufrimiento, siempre he creído que necesitamos un poco de oscuridad para que la luz brille con una sincera sonrisa. Quizás ando equivocada, pero es lo que yo he aprendido del dolor. Puedo asegurar que he sufrido lo suficiente para madurar en muchos aspectos, y en tan solo diecinueve años, más de lo que el setenta por ciento de la población lo hará en cincuenta años de vida.

De todos modos me queda aún más por aprender de lo que he aprendido... por eso intento hacer las cosas bien, por eso intento mejorar y superarme cada día un poquito más. La vida es de los valientes, de los que arden, de los que sueñan, de los que aman y no se rinden. Perder la batalla no significa perder la guerra y la mayor victoria no es otra que la que se obtiene cuando tu te ganas a ti mismo, día a día, por ínfima que sea la conquista... porque solo el amor que somos capaces de darnos a nosotros mismos es el que daremos y, por puro reflejo, recibiremos de las personas a las que amamos.









viernes, 29 de marzo de 2013

Maybe if my heart stops beating, it won't hurt so bad...

¿Qué es un héroe? ¿Es alguien con superpoderes? ¿Un mutante? ¿Un hada? ¿Un ángel? ¿Un/a guerrero/a con capa y espada? ¿Un mago con vara? ¿Un soldado de guerra? ¿Un/a policía? ¿Un/a bombero/a? ¿Un/a médico? ¿Un/a científico/a? ¿Un monje? ¿Un viajero que sobrevive? ¿Un mendigo que sigue teniendo fe? ¿Un preso inocente de los cargos impuestos condenado a pasar el resto de sus días esclavo de unas rejas y, pese a eso, no pierde las ganas de vivir? ¿Un drogadicto que supera sus adicciones? ¿Todo aquel que supera sus miedos y se enfrenta a la vida? ¿Todo aquél que alcanza sus sueños? ¿Un padre y/o una madre que sacan a sus hijos adelante cada día? ¿Alguien que sobrevive a un suicidio, a una guerra o a una catástrofe? ¿Alguien que da la vida por salvar a otra persona? ¿Alguien que combate el cáncer cada día? Decídme, ¿qué es un héroe? ¿Es, quizás, la suma de todo lo anterior citado o no existen los héroes? ¿Somos todos héroes por estar vivos, incluso aquel que solo sabe hacer daño al prójimo? ¿Merecemos todos el perdón?

Ama al prójimo como a ti mismo, ama también al que te odia y perdona al que te hace daño, no juzgues y no serás juzgado, se misericordióso y se te concederá misericórdia... ¿Somos solo ovejas de un rebaño dividido, hay pastor que no se eleve como ser superior o todos somos nuestro propio pastor? ¿Somos, tal vez, seres libres sin ley ni orden que se matan los unos a los otros sin remedio posible, así sin más, alejados de cualquier esperanza y dominados por unos pocos egoístas  consumidos por el odio y el mal? ¿Qué somos y porqué, hay alguna respuesta? ¿Qué diablos hemos venido a hacer aquí? ¿A qué viene todo este dolor, todo el sufrimiento y la agonía? ¿A cuento de qué todas las barbaridades que se producen diariamente, las catástrofes, las desdichas del desafortunado? ¿Cómo se entiende?

A menudo pienso que somos almas que se van reencarnando hasta encontrar la paz, hasta que están limpias de todo mal y agonía, y no hay otro motivo que me lleve a pensar así más que la incapacidad para comprender porqué personas inocentes mueren cada día de las formas más crueles. A menudo, también me decanto por la idea de que somos, simplemente, criaturas desnudas en mundo de nadie, desterrados aquí en libre albedrío, en manos de nosotros mismos y la maldita dualidad del espíritu. Carnaza para los leones, con la pequeña diferencia que, aquí, todos somos carne y león al mismo tiempo. ¿Hermanos? Quizás tiempo atrás sí, ahora todos tenemos porqué callar. ¿El cielo y el infierno? Amigo, mira a tu alrededor... es la vida misma, dos polos opuestos en un mismo recipiente.

Tengo la sensación constante de que, algún día, explotaré ya harta de las dudas y las injusticias y de los horrores y la crueldad, me haré añicos cuando rebosen los recuerdos y las cicatrices, me partirá un rayo de vil desesperanza, en dos o mil pedazos, cuando ya no pueda más con esta vida, tan horrorosa...y tan hermosa a la vez.









miércoles, 6 de marzo de 2013

Duality

En el horizonte la nada absoluta, en mi corazón niebla oscura que ciega la calma. Mareas que engullen el sinuoso camino de la esperanza, siempre entre la vida y la muerte, un hilo fino de promesas tambaleantes que juraron ser firmes. El alma que se rompe ante la basta caricia de la soledad, que se estremece con cada tormenta, con cada derrota de esta interminable lucha. Mis ojos siempre a punto de llorar, parpadeos a medias y sonrisas que no valen nada. Y mis dedos rezan, cansados de tanto escribir penas, rozando la fe que se desvanece. Destruirte con la angustia de creer vehementemente que no perteneces a éste lugar.

Porque, busque donde busque ya a duras penas encuentro humanidad, mire donde mire solo veo el cruel resultado de nuestra existencia. La inteligencia envasada en un cuerpo de carne y hueso, el don de la dualidad, un don con doble cara que se nos fue otorgado no sé porqué, ni para qué, ni cómo, ni cuando, ni dónde, ni quién o qué... Un mundo virgen en manos de la frágil mente humana, no hay mejor manera de sembrar el caos, porque de paz poco queda. Resulta inexplicable para mi, incomprensible, insufrible, insoportable esta existencia, este modo de vida, este ser y no ser, este mundo.

Intento encontrarme pero no soy más que un lobo sin manada, un verso roto por la melancolía, una palabra sorda susurrada a ciegas, una ventana rota en pleno invierno, el incesante ruido de una gotera, el chirriante vaivén del tiempo, un trueno en medio de la nada. Soy la paciencia que siempre está a punto de agotarse pero nunca lo hace, el dolor insoportable de la rabia contenida, el canto sombrío de un búho, el vuelo perdido de una gaviota en medio del mar. Tinta seca y piel a tiras, mechero sin piedra, ola sin orilla, soy. Soy nada, soy yo, soy a penas, soy.


 









sábado, 5 de enero de 2013

Sin luz no hay oscuridad.

A veces no le encontramos sentido a la vida, no lo encontramos porque buscamos más allá, muy lejos de donde estamos en este momento, muy lejos de lo que somos ahora, demasiado lejos de lo que tenemos en el preciso instante en el que nos encontramos. Y si supiésemos desde que nacemos que el sentido de la vida es la vida misma... maldita sea, pocos infelices habrían en este mundo.

La felicidad huye de ti cuando la esperas encontrar en algo, alguien o algún lugar futuro, siempre más tarde, siempre cuando llegues a ese momento que nunca llega porque, cuando llega, aún ha de llegar otro. Huye de las esperas, del tiempo, del pasado y del futuro, del miedo a la vida y el terror a perder. Está justo delante de nuestras narices y nos empeñamos una y otra, y otra vez en buscarla en dirección contraria.

La vida no es lo que poseemos, no es todo lo que vamos a llegar a ser, no es esa persona especial que llegará algún día ni ese hogar que tal vez formarás unos años después, ni tu trabajo futuro, ni tu carrera ya terminada, no es nada de eso. La vida es ahora, la vida es estar vivo y solo estás vivo ahora. La felicidad viene cuando dejas de esperar y de buscar, la vida es la felicidad y no se trata de un camino de rosas.

Sin la oscuridad no hay luz, sin la luz no hay oscuridad. Cada uno de nosotros es un mundo único, nos creamos a nosotros mismos con todo lo que vamos aprendiendo, lo bueno y lo malo. Y sigues caminando y aprendiendo, moldeándote hasta el fin de tus días.

Almacenas recuerdos, sentimientos, ideas, incluso fotos, diarios y pequeños objetos como si formasen parte de tu alma y todas esas cosas intangibles... lo guardas todo en una viña como si de vino viejo se tratara, porque sabes que no se volverá a repetir, que eso eres tú, tu camino, cada día que has vivido y las personas que te han acompañado en cada preciso momento. Ese eres tú, nada más que momentos.

Por eso digo que la vida es un instante y ahí reside la felicidad, ahí y sólo ahí. Así que mi lema es: vive todo cuanto puedas, atesora cada instante, no tengas miedo, se quien eres, lucha por lo que quieres y disfruta de esas personas por las que merece la pena morir.