En el horizonte la nada absoluta, en mi corazón niebla oscura que ciega la calma. Mareas que engullen el sinuoso camino de la esperanza, siempre entre la vida y la muerte, un hilo fino de promesas tambaleantes que juraron ser firmes. El alma que se rompe ante la basta caricia de la soledad, que se estremece con cada tormenta, con cada derrota de esta interminable lucha. Mis ojos siempre a punto de llorar, parpadeos a medias y sonrisas que no valen nada. Y mis dedos rezan, cansados de tanto escribir penas, rozando la fe que se desvanece. Destruirte con la angustia de creer vehementemente que no perteneces a éste lugar.
Porque, busque donde busque ya a duras penas encuentro humanidad, mire donde mire solo veo el cruel resultado de nuestra existencia. La inteligencia envasada en un cuerpo de carne y hueso, el don de la dualidad, un don con doble cara que se nos fue otorgado no sé porqué, ni para qué, ni cómo, ni cuando, ni dónde, ni quién o qué... Un mundo virgen en manos de la frágil mente humana, no hay mejor manera de sembrar el caos, porque de paz poco queda. Resulta inexplicable para mi, incomprensible, insufrible, insoportable esta existencia, este modo de vida, este ser y no ser, este mundo.
Intento encontrarme pero no soy más que un lobo sin manada, un verso roto por la melancolía, una palabra sorda susurrada a ciegas, una ventana rota en pleno invierno, el incesante ruido de una gotera, el chirriante vaivén del tiempo, un trueno en medio de la nada. Soy la paciencia que siempre está a punto de agotarse pero nunca lo hace, el dolor insoportable de la rabia contenida, el canto sombrío de un búho, el vuelo perdido de una gaviota en medio del mar. Tinta seca y piel a tiras, mechero sin piedra, ola sin orilla, soy. Soy nada, soy yo, soy a penas, soy.
Porque, busque donde busque ya a duras penas encuentro humanidad, mire donde mire solo veo el cruel resultado de nuestra existencia. La inteligencia envasada en un cuerpo de carne y hueso, el don de la dualidad, un don con doble cara que se nos fue otorgado no sé porqué, ni para qué, ni cómo, ni cuando, ni dónde, ni quién o qué... Un mundo virgen en manos de la frágil mente humana, no hay mejor manera de sembrar el caos, porque de paz poco queda. Resulta inexplicable para mi, incomprensible, insufrible, insoportable esta existencia, este modo de vida, este ser y no ser, este mundo.
Intento encontrarme pero no soy más que un lobo sin manada, un verso roto por la melancolía, una palabra sorda susurrada a ciegas, una ventana rota en pleno invierno, el incesante ruido de una gotera, el chirriante vaivén del tiempo, un trueno en medio de la nada. Soy la paciencia que siempre está a punto de agotarse pero nunca lo hace, el dolor insoportable de la rabia contenida, el canto sombrío de un búho, el vuelo perdido de una gaviota en medio del mar. Tinta seca y piel a tiras, mechero sin piedra, ola sin orilla, soy. Soy nada, soy yo, soy a penas, soy.

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