Sólo puedes elegir entre dos opciones: huyes de la realidad o te enfrentas a ella. La realidad no es más que un caos perverso que se va degenerando, un entramado oscuro, súcio. Si nos lo planteamos seriamente ¿quién desearía hacer frente a eso? ¿quién estaría dispuesto a limpiar toda ese cúmulo de basura absurda y maloliente? Nadie, casi nadie. Muy poca gente está dispuesta a entregar su vida para regenerar un mundo cómo este, y más sabiendo que hay tan pocas posibilidades de victoria... aquí, no sirve un "al menos lo intenté".
Cómo simple reflexión: la típica frase "nadie nos dijo al nacer que vivir sería fácil". Nosotros no elegimos nacer pero, una vez aquí, debemos levantarnos cada mañana para intentar sobrevivir.
A medida que nos despertanos, aprendemos qué está mal y qué esta bien, nos vierten en un pequeño vaso sólo la información que quieren que bebamos, y engullimos cegados sin intentar saciar la sed de nuestra libertad. Nos producen, nos ponen en el camino y seguimos andando hasta desplomarnos, hasta que ya no podemos más.
En mi humilde opinión, no sirve de nada cerrar los ojos, porque huyas o no la realidad está ahí... y sigue abrazada a ti aunque te empeñes en ser una mota de polvo en algún lugar perdido del mundo. Sigue ahí, y morirás con ella de la mano. De todos modos, si quieres evadir la realidad, hazlo, pero aplicando aquello de "Se han de conocer las normas para poder romperlas", diría: empápate de realidad, después ciera los ojos si lo deseas.
Me resulta tan triste y vergonzosa la vida en un mundo así, resulta tan angustiante ver todo lo que en el se encuentra que, sinceramente, a veces pienso que lo mejor sería erradicar toda vida humana. Aún así... es ciertamente curioso darte cuenta de que tendemos a buscar aliento de cualquier manera para poder seguir respirando. Siendo tan insignificantes... ¿qué es lo que nos hace seguir agarrados a la vida, cuando tu vida no es más que una utopía en un mundo como éste?
Rendirse no es una opción, luchar es lo único que nos queda. Entonces ¿a qué esperamos?
lunes, 30 de enero de 2012
jueves, 26 de enero de 2012
¿Ves?
Dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Pienso que quizás no es el peor, pero quizás si el más triste, aquél que aparenta ser ciego porque un día abrió los ojos y decidió que todo era demasiado angustiante cómo para contemplarlo durante toda una vida.
Llega un momento en el que ya no sabes si realmente estás despierta. La realidad te abruma con tanta contundencia que las dudas te asaltan, en manada, una tras otra y después todas a la vez. Te preguntas si tal vez eres ése ciego que no quiere ver, o ése que vio e ignoró la realidad por miedo a afrontarla. En el fondo da igual, sólo deseas poder salir de ésa tormenta de nervios y llantos.
A veces no es tan fácil ponerte de cara al viento y aguantar de pié, nos han enseñado desde pequeños a estar encadenados a la visión de una monótona pared. Quieres desobedecer, desobedecerte a ti misma al fin y al cabo, pero te da miedo lo que pueda pasar si lo haces, te da miedo descubrir quién eres después de todo el tormento.
domingo, 15 de enero de 2012
resist
Esperar nunca fue fácil, llega un momento en que las horas desaparecen y sólo queda la angustia, olvidas qué era lo que esperabas con tanta fuerza, y dejas de intentarlo. Al final te sueltas y ya no te importa caer, porque parece que si caes recordarás aquello que te mantenía con los ojos abiertos toda la noche, llegas a pensar que el golpe hará que te sientas viva de nuevo.
Te desvaneces por un instante y, muy en el fondo, sabes que no era tu destino, sabes que tenías que soltarte, aunque te planteas que hubiera pasado si hubieras aguantado un poquito más. Lo piensas, pero parece tan claro en ese momento que te deshaces de todo y saltas al vacío. Quizás esa era la única opción, o quizás no. Te torturas mientras vuelas en las alturas, imaginándo cómo hubiese sido todo si hubieses escalado la cima entera.
Llegas incluso a desvariar. Es un sueño, y te convences de que aún estás agarrada a aquel saliente, esperando algo. ¿Estoy cayendo, es el deseo de sentirme viva, o tal vez el miedo?
viernes, 13 de enero de 2012
Oxígeno
Podría definir y ejemplificar la miseria, la desesperación, la ira, la tristeza, el vacío, la soledad y el dolor más puro con miles de fragmentos de mi vida. Podría hacerlo pero, al final, no sirven de nada las palabras. Todo eso no es más que humo negro y espeso que intoxica cada una de las células de tu ser, poco a poco, con una determinación y exactitud dignas de un Dios, sea lo que sea eso.
Podría intentar explicar cómo me siento, podría vomitar aquí todos y cada uno de mis pensamientos, podría escribir páginas y páginas llenas de recuerdos amargos. Sin embargo, no tendría ningún sentido hacer tal cosa. A nadie le interesa, tal vez ni a mí misma me importe. Al fin y al cabo, qué más da, al diablo con todo.
Los días pasan uno detrás de otro, cómo un escuadrón de soldados marchando hacia la guerra, siendo perfectamente conscientes de que sus pasos les dirigirán hacia el final. El reloj asume su eterno recorrido, nos da a cada uno de nosotros un momento para inhalar y un último para exhalar... lo que ocurre mientras intentas no soltar el aire, eso es la vida.
Estar estancada, estar literalmente tan petrificada que no sientes ni tan solo cómo el oxigeno se consume. Darte cuenta de que todo lo que te mantiene con los pulmones abiertos y la boca cerrada no es más que un montón de mierda sin ningún sentido, eso es lo peor que puede pasarte cuando lo único que deseas es luchar, y al final luchar es la única opción.
Yo no he escogido rendirme, jamás he dicho nunca jamás, pero tampoco hay cabida, hoy por hoy, para mis sueños. Así que, después de huir durante tanto tiempo, no queda ahora más salida que cerrar los ojos, asumir la realidad y dirigir mis pasos hacia el final. Espero, de todos modos, poder abrirlos un día, y descubrir que todo esto no ha sido nada más que un pequeño sacrificio, una mera bifurcación, para llegar a mi final.
Podría intentar explicar cómo me siento, podría vomitar aquí todos y cada uno de mis pensamientos, podría escribir páginas y páginas llenas de recuerdos amargos. Sin embargo, no tendría ningún sentido hacer tal cosa. A nadie le interesa, tal vez ni a mí misma me importe. Al fin y al cabo, qué más da, al diablo con todo.
Los días pasan uno detrás de otro, cómo un escuadrón de soldados marchando hacia la guerra, siendo perfectamente conscientes de que sus pasos les dirigirán hacia el final. El reloj asume su eterno recorrido, nos da a cada uno de nosotros un momento para inhalar y un último para exhalar... lo que ocurre mientras intentas no soltar el aire, eso es la vida.
Estar estancada, estar literalmente tan petrificada que no sientes ni tan solo cómo el oxigeno se consume. Darte cuenta de que todo lo que te mantiene con los pulmones abiertos y la boca cerrada no es más que un montón de mierda sin ningún sentido, eso es lo peor que puede pasarte cuando lo único que deseas es luchar, y al final luchar es la única opción.
Yo no he escogido rendirme, jamás he dicho nunca jamás, pero tampoco hay cabida, hoy por hoy, para mis sueños. Así que, después de huir durante tanto tiempo, no queda ahora más salida que cerrar los ojos, asumir la realidad y dirigir mis pasos hacia el final. Espero, de todos modos, poder abrirlos un día, y descubrir que todo esto no ha sido nada más que un pequeño sacrificio, una mera bifurcación, para llegar a mi final.
miércoles, 11 de enero de 2012
Tenue
Detesto esos momentos en los que podría llorar, podría reír o simplemente mantenerme neutra y pasiva... pero, sin embargo, no soy capaz de hallar consuelo en ninguno de esos estados. Sentir que no sientes nada, salvo frustración por no ser capaz de afrontar el preciso instante en el que te encuentras.
Vagar entre los recuerdos intentando buscar algo que haga aflorar un ápice de cualquier cosa que sentir, cualquier cosa en la que hundirse, cualquier cosa para dejar atrás la superficie real del aquí y ahora cuando ésta no te ofrece más que un vacío perpetuo y... ¡si al menos fuese asfixiante! Si al menos esa soledad me permitiera saber qué es lo que necesito. Si tan solo tuviera la mínima sensación de saber qué deseo hacer, si tan siquiera pudiese pensar en el mañana como una meta por la que, sin ninguna duda, estoy dispuesta a luchar.
Casi todo en mi mente es difuso y tenue, mi camino una enredadera de polvo y telarañas. No sé si voy hacia adelante o hacia atrás, no tengo ni idea de qué va a pasar, ni qué me dispondré a hacer si todo se queda a oscuras por mucho tiempo más. Parece que me he quedado estancada en el tiempo, atrapada en una diminuta grieta entre quién soy y un montón de segundos sin sentido.
Sólo deseo poder sentirme viva de verdad, poder caminar hasta desplomarme, y desplomarme al final habiendo luchado por todo en lo que creía sin titubear, sin ni tan solo tener que pestañear antes de haber tomado la decisión de seguir hacia alguna parte. Algun lugar que aún estoy buscando.
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