martes, 25 de octubre de 2011

And love is not a victory march.

El amor no es, de ningún modo, una partida fácil. Nunca se le puede ganar una partida al amor, ya que, realmente, no se trata de si ganas o no, se trata de si sientes y de si sienten también. No es fácil amar, no es fácil aceptar que cada uno ama a su manera y, mucho menos, verlo desde esa perspectiva cuando no entiendes los sentimientos de la persona que tienes al lado.

Cuando eliges hacer un lazo entre tu vacío y el de la otra persona, te diriges consciente hacia un lago amargo lleno de distintos finales, imprevisibles y caóticos cada uno de ellos. Es peor que un puto café de suburbio, amargo y aguado. Puedes estar agonizando y seguir intentándolo, puedes estar lleno de felicidad y sentir que nunca es suficiente, pero no deseas nada más que esa felicidad dosificada.

Se trata de la prioridad que tú desees darle y de cómo afrontes las prioridades de la otra persona. Cada uno tiene su propia vida, su mundo, su libertad, su maldita burbuja independiente y aislada del universo. Depende no sólo de tus sueños, sino de los de la otra persona también. Y así, siempre. Así eternamente, con todo lo que desees plantearte. El amor es una cosa recíproca, pero muy personal al mismo tiempo.

No puedes obligar a nadie a amarte, pero tampoco nadie puede obligarte a no amar.

Y yo, yo elijo quererte ¿y ?

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